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domingo, 2 de febrero de 2014

Mutual Ameport, verifique antes de contratar

logo-ameportLos trabajadores públicos, suelen hacer uso de las mutuales para disfrutar de sus vacaciones por las posibilidades que estas brindan en cuanto a las financiaciones que estas suelen ofrecer con precios muy convenientes y pagaderos en varias cuotas, siendo el trámite muy sencillo y con pocos requisitos, un codeudor, recibos de sueldo y fotocopias del DNI.

En el caso de la Mutual Ameport, los comentarios eran muy buenos, atención personalizada al afiliado, un edificio más cómodo, buen trato de los vendedores y convenios con hoteles de precios módicos y buena ubicación. Hasta acá, todo es muy tentador y uno mismo al ver el edificio de la mutual en la calle Hipólito Yrigoyen 684, CABA, cree estar en un lugar donde se invierte en beneficio y comodidad del afiliado, pero lamentablemente todo es distinto cuando surge algún inconveniente y la mutual debe resolver el mismo cuidando y privilegiando al afiliado, otro punto importante a tener en cuenta al elegir una mutual o agencia para las vacaciones, y es importante, porque a kilómetros de la Capital Federal es difícil a veces resolver los inconvenientes.

Por eso nuestro consejo como medio periodístico, es que quienes vayan a contratar, se aseguren de que los servicios que se ofrecen en el hotel donde se vayan a alojar sean bien detallados y que siempre les entreguen una copia de lo que están contratando, es preferible prevenir que luego pasar un mal momento.

 Hotel Gran Continente San Clemente del Tuyú

La señora X, contrata una estadía en el Hotel Gran Continente de San Clemente del Tuyú, por su buena experiencia con el Hotel Gran Continente de Santa Teresita. Como la señora X, viaja con sus hijas y pareja, antes de contratar pregunta en las oficinas si el hotel cuenta con Internet, a lo que le indican que sí que hay Wi Fi en todo el hotel, condición esta que se hace necesaria por el hecho de que su pareja necesita una conexión para trabajar y sus hijas para estar conectadas con sus contactos. El hotel al llegar es tal cual se ve en las páginas y similar al otro de Santa Teresita, le asignan dos habitaciones en el primer piso la 17 y la 21, en la que ocupa la señora y su pareja se aprecia a simple vista falta de limpieza en marcos, cuadros y paredes de donde cuelgan telas de araña, y a un costado de la mesa de luz de la derecha unas pequeñas cucarachas que se mueven en el rincón. Al intentar conectarse las notebooks muestran distintas conexiones, pero de hoteles y negocios linderos, la conexión del hotel aparece débil unos segundos y luego desaparece.
Al consultar en la recepción les informan que en los cuartos superiores es difícil conectarse y que la encargada recién llega a las 19:30 hs. hasta esa hora el cliente se queda sin posibilidad de usar Internet salvo en la zona del comedor.
La señora X llama desde su celular a la mutual Ameport, donde curiosamente, la empleada le pide que le envíe un mail a alguien que llama para reclamar no tener Internet en su habitación. Le pasa la dirección de mail relacionesinstitucionales@ameport.org.ar , algo extenso para recordar o escribir en un celular. Hecho esto, y al volver a llamar le pide que ahora envíe otro mail a otra cuenta.
Pasadas las 20:00 hs. la encargada le informa al señor que la única posibilidad que existe es un cambio de habitación para la pareja a una matrimonial de planta baja donde sí existe conexión de Wi Fi, pero que si uno necesitaba Internet debe aclararlo antes de viajar para evitar que pasen estas cosas. El hombre consulta a su pareja y esta no acepta alejarse de sus hijas menores y que no tengan acceso a Internet, con lo cual se asignan las habitaciones 2 y 3 de la planta baja, solucionándose el tema de Internet. El tema de la limpieza sigue siendo algo pendiente, si bien el personal de limpieza deja la habitación impecable, las cucarachas siguen haciendo su presentación, y la ausencia de rejas en la ventana de las habitaciones de planta baja a la calle son un tema a considerar al momento de dejar objetos de valor, ya que es muy sencillo ingresar por la ventana, algo curioso en los tiempos que se viven. Si bien la conexión tiene una buena señal, es inconstante y por la noche suele desconectarse el servicio, no sabiendo que explicar el encargado de la noche los motivos del mal funcionamiento.
El hotel posee como critica la ausencia de rejas en las ventanas a la calle, falta de matafuegos o elementos contra incendios en sus instalaciones, pero suple muy bien las falencias con la excelente predisposición de los empleados, que siempre tratan de resolver los inconvenientes con lo cual le vamos a sugerir al dueño, que haga una mínima inversión, que coloque el modém en un lugar elevado y no debajo del mostrador como se encuentra ahora, e invierta en cambiar las antenas que el router posee por otras de mejor calidad y ganancia, con ello tendrá una mejor señal y calidad del servicio de Wi Fi, la seguridad es importante para aquellos que viajan con cámaras o computadoras de elevados costos, lo que no es algo menor y el hotel debería considerar.

Pero lo que es inaceptable, es la respuesta de la Mutual Ameport en palabras de su representante Diego Salom, el cual curiosamente intenta "lavarse las manos" indicando que solo hay Internet en el salón comedor y en los lugares comunes. Es evidente que el señor Salom no tiene muy en claro lo que se denomina lugares comunes, y a diferencia de la gente del hotel, es evidente que ni siquiera miró la página del hotel donde se indica, que dentro de los servicios que se brindan, está el de Wi Fi, incluso es lo que se publicita en el Facebook que el hotel posee. Este señor debería saber que existe en Defensa al Consumidor lo que se denomina "Publicidad Engañosa".
A la respuesta al mail del señor Diego Salom, no se recibió respuesta alguna. Desde este artículo queremos advertir a todos nuestros lectores y oyentes que tengan en cuenta muy bien los detalles al momento de contratar y que evalúen con conocidos si la mutual o empresa ha respondido ante imprevistos o como en este caso intentan despegarse del problema, porque las vacaciones son para relajarse y no estar preocupado por la humedad de la habitación, la presencia de cucarachas o la falta de Internet para los que la necesitan.
 ventana-sin-rejas-a-la-calle-hotel tela-de-araña-hotel cucaracha-hotel

 Definición de publicidad engañosa

La publicidad engañosa es aquella que, de cualquier forma (incluida su presentación) ,puede inducir a error a sus destinatarios o afectar su comportamiento económico. Para los autores O'Guinn, Allen y Semenik, la publicidad engañosa es aquella cuyas caracteristicas de un anuncio son distintas a las afirmaciones del desempeño de la marca. también se entiende por engañosa la publicidad que silencia datos fundamentales de los bienes, actividades, o servicios, siempre que dicha omisión induzca a error a los destinatarios.

Marco legal Publicidad

Tanto la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor como la Ley 22.802 de Lealtad Comercial reglamentan cuestiones relativas a la publicidad que se realiza en la oferta de bienes y servicios. La Ley de Defensa del Consumidor obliga a quien realice una oferta a indicar la fecha precisa de comienzo y de finalización, así también como sus modalidades, condiciones o limitaciones y establece que las precisiones formuladas en la publicidad o en cualquier medio de difusión obligan al oferente y se consideran incluidas en el contrato (Artículos 7º y 8º Ley 24.240)

Publicidad Engañosa

La Ley de Lealtad Comercial prohíbe expresamente la realización de cualquier presentación, publicidad o propaganda que por medio de inexactitudes u ocultamientos resulte engañosa o confusa para los consumidores. Mediante esta prohibición se intenta evitar que el consumidor pueda ser inducido a adquirir un producto o contratar un servicio diferente del promocionado (Artículo 9º Ley 22.802).


Por Marcelo Ricardo Hawrylciw
Editor General Multimedios El Sindical
www.elsindical.com.ar 

domingo, 26 de agosto de 2012

Celulares en las cárceles bonaerenses

En lo que va del 2012, el SPB (Servicio Penitenciario Bonaerense) registra un elevado número de evasiones de sus unidades, curiosamente de las que son denominadas como de máxima seguridad y régimen cerrado, demostrando que a la falta de una eficiente política penitenciaria, la acompaña una dañina y constante corrupción en sus efectivos, sin distinción de grados. También acompaña este crecimiento el número de muertes de internos, siendo la mayoría de las mismas en el 2012, internos que habían denunciado hechos de corrupción, robos, homicidios y amenazas por parte de los agentes penitenciarios.
 
Es ya de público conocimiento entre los que desarrollan tareas que se vinculan con el Servicio Penitenciario, que existen irregularidades en todas las cárceles del mundo, la corrupción en estos espacios y los abusos son algo casi obligado. La diferencia con las cárceles del SPB, radica en el tipo de connivencia y “favores” que requieren los penitenciarios. Como en la vida misma, no todos son iguales ante la Ley, y tampoco todos son iguales en las unidades penitenciarias, los favores se “pagan” o se “negocian”, así, los de mayor poder adquisitivo pueden rentar una cómoda celda, los más pobres deberán someterse a otras concesiones, como ser favores sexuales de sus familiares para con personal del servicio, así, unos y otros obtienen ciertas venias para ingresar elementos y comidas no permitidos, entre los que mayoritariamente se dan las pastillas, drogas, celulares, equipos electrónicos y hasta armas.
 
Los controles en la seguridad de algunas unidades penitenciarias son prácticamente ineficientes, por citar un ejemplo, la Unidad 40 de Lomas de Zamora, tiene uno de los peores servicios de control de ingreso y requisa, con casos de personas que ingresan con otras identidades a la unidad y la existencia de un elevado número de internos con equipos celulares, teléfonos que usan sin temor a ser descubiertos. Allí, a diferencia de la creencia popular de que los procesados y detenidos por causas de drogas son mal vistos, estos, en esta unidad, suelen gozar de varios privilegios, una por el dinero que suelen contar gracias a su actividad delictiva y otra porque dentro del mismo SPB, hay efectivos adictos.
 
Esta situación se repite en otras unidades del SPB, incluso en Florencio Varela, a pesar de los escándalos protagonizados en estos meses, son muchos los internos con celulares, durante la investigación periodística, este medio, consulto a algunos ex convictos, detenidos, familiares y personal penitenciario, con la intención de conocer si además del uso que cualquiera le da al celular los internos los utilizaban para los conocidos “secuestros virtuales”, grande fue la sorpresa, al saber que se les facilita la tenencia de celulares a los encargados de proveer de drogas y otras sustancias a internos y a algún que otro penitenciario.
 
La problemática no es nueva, lleva ya unos seis años de estudios y medidas tendientes a tratar limitar el ingreso a las cárceles de teléfonos celulares, ya por el año 2008, el Procurador Penitenciario de la Nación Francisco Mugnolo, refería "Está absolutamente prohibido de que tengan celulares, hay que hacer controles con profesionalismo para que no ingrese a las cárceles".

La problemática y la solución en el mundo
 
México, uno de los países donde el narcotráfico ha causado miles de muertes y ha infectado de corrupción a las instituciones que deberían combatirlo, tuvo que invertir en el año 2010, en inhibidores de señales de celulares para así terminar con la tenencia y el uso de móviles para cometer diferentes delitos y dejar fuera del mercado negro a penitenciarios corruptos que venden los teléfonos y cobran una cuota mensual para su tenencia sin molestias, una medida que en nuestro país fue propuesta en diputados pero que a la fecha no prospero por recomendaciones negativas de algunos jefes penitenciarios, que poseen teléfonos públicos en las unidades y restarían eficacia los inhibidores, la realidad, es que mientras los teléfonos públicos pueden ser fácilmente monitoreados, los celulares en las unidades penitenciarias no tienen ningún control.
 
En los EEUU, la corrupción de los guardias y la demanda de celulares llegó a ser un tema de Estado, cuando por el año 2004 un informe reveló que el 50 % de los reclusos poseía por lo menos un celular. Los fines son los mismos en cualquier cárcel del mundo, tráfico de drogas, intimidaciones y hasta asesinatos de testigos, arreglos para fugas, actos de corrupción, y otros delitos.
 
Las medidas adoptadas fueron modelo para otros países, no solo bloquearon las señales de celulares en las cárceles, también algunos Estados como Texas, promulgaron una Ley con penas de hasta 40 años de cárcel a los oficiales e internos involucrados en el tráfico de celulares.
La pésima gestión Scioli-Casal
 
La política penitenciaria que lleva adelante el Gobierno Provincial, con el Gobernador Daniel Scioli y el Ministro de Seguridad y Justicia Ricardo Casal, se puede definir como olvidable teniendo una opinión generosa.
 
Por un lado, informes del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), advertían que existía un elevado porcentaje de procesados detenidos en unidades carcelarias, de los cuales el 83% terminaban siendo absueltos en oportunidad de llegar a un juicio oral, estadísticas oficiales, reforzaban esto al indicar que solo un 13% de los sometidos a juicio eran condenados y un 4% restante no llegaba al juicio por distintos motivos.
 
Las denuncias por malos tratos, tormentos e incluso graves violaciones a los derechos humanos no disminuyeron durante esta gestión como ya mencionamos y por el contrario, algunos hechos denunciados han tenido un correlato brutal y sádico, donde un interno fue golpeado, violado, quemado y dejado agonizando hasta su muerte. Lo peor, fue que en el juicio oral ningún efectivo recibió condena porque durante los minutos que duró el tormento y asesinato, alguien desconectó por ¿error?, la cámara de seguridad que enfocaba la celda. Internamente se había informado que el interno que había denunciado a personal del SPB, y que debía estar a resguardo, tuvo una inexplicable parada en la Unidad Nº 29 de máxima seguridad de Melchor Romero, de La Plata donde fue asesinado, a pesar que se trato de presentar como un suicidio. Así el asesinato de Luis Ángel Gorosito quedó impune, y el sistema perverso y corrupto protegido.
 
Ricardo Casal, es un hombre que se supone conoce el paño del SPB, el mismo ingresó a la fuerza en el año 1976, pasó por el escalafón de suboficiales y llegó en el año 1981, mediante Resolución III Nº 787/81 al escalafón de oficiales profesionales como subalcaide, para retirarse en el año 1992 como Alcaide Mayor, para dedicarse a la abogacía. Allí trabajaría en distintos ministerios y con políticos vinculados a la derecha. Es un hombre que la policía bonaerense considera casi un par, y es en ese buen diálogo con la siempre conflictiva y difícil fuerza, que radica uno de los pilares de su gestión, ya que es un funcionario que a pesar de la gravedad del hecho que vincule a la policía o el servicio penitenciario, su cara y su discurso mediático no variara y es capaz de enfrentar las cámara o los medios con un discurso tan correcto como desentendido de su responsabilidad y del gobierno que representa.
 
El único mérito que puede mostrar sin discusión su gestión es el incremento de detenidos en las unidades penitenciarias de la provincia de Buenos Aires, aunque esto no haya mejorado las estadísticas delictivas. Por el contrario este incremento fue acompañado por los actos de corrupción y maltrato a algunos internos. A pesar de su experiencia en la fuerza, esta no se ha visto reflejada en una mejora de las condiciones de detención y seguridad, las fugas, son cada vez más disparatadas e inverosímiles, ni siquiera la convocatoria de una abogada como la Dra. Florencia Piermarini, que con sus jóvenes 36 años traía una trayectoria sin escándalos, terminó sacrificando su prestigio en una gestión marcada por las denuncias que hemos descripto.
 
Conclusión
 
Este medio, tiene dentro de sus objetivos, el informar y el de capacitar en lo que a derechos humanos se refiere, pero no desde una posición extrema, sino desde el respeto y los derechos humanos de todos, entendiendo que no constituye ninguna tutela de un derecho vulnerado el que existan peligrosos delincuentes con accesos a celulares, mientras que muchos de los que se ven sometidos a largos procesos desprolijos deben hacer largas colas para usar los teléfonos públicos, si es que tienen esa posibilidad.
 
En las cárceles como en la vida misma, existen los privilegios y los más bizarros abusos.
Tengo como responsable del medio, la convicción de que una gestión penitenciaria y de seguridad no puede sostenerse a pesar de todo, ya vamos a desarrollar el rol de la policía bonaerense y la justicia, porque existe una enorme responsabilidad judicial en los hechos descriptos en la nota, ya que es una de las funciones de los defensores, fiscales y jueces el visitar los centros de detención. Lejos está el espíritu del constitucionalista plasmado en la Constitución Nacional “ las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice.”
 
Lo peligroso, es que hoy la sociedad también vive en un peligro latente permanente, ya que son muchos los casos conocidos de detenidos que salen a robar, secuestrar, violar y matar, algunos por acuerdos con personal del servicio penitenciario, otros que denuncian ser amenazados por estos si no aceptan delinquir. Ejemplos en la provincia de Buenos Aires, son el de las Unidades de Olavarría, que conforman el Complejo Sierra Chica.
 
Desde este medio hemos cursado varias comunicaciones tanto al Servicio Penitenciario Bonaerense y el Ministerio de Seguridad y Justicia, respecto de varios de los hechos que hemos descripto en la presente nota, sin obtener un recibido, será que ante la abundante prueba y los hechos diarios que involucran a esta gestión, no tienen mucho que decir.
 
Los ciudadanos, merecemos vivir sin miedo y con un riesgo razonable, hoy, sus manos están manchadas de sangre inocente, de muchos que murieron en una cárcel donde no debían estar y de víctimas de delincuentes que no debían salir. Después discutamos la recuperación social, sino todo queda en discursos.
 
 
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw